jueves, 4 de abril de 2013

Mi libro".


Prólogo


Corazones que se agitan
Cuerpos que queman
Fuego que resbala
Palabras que vuelan sobre cabezas
La verdad, lo he escrito yo, sí, una adolescente entusiasmada con la idea de enseñar al mundo un trocito de su problemática, aunque interesante, y a la vez estresante, VIDA.
Sólo quería hablaros de él, sí, ¡ÉL!, mi "chico de ensueño". (No queda muy lejos de que sea totalmente mío, pero eso lo descubriréis más adelante). Me provoca una sonrisa plena, la de la lengua entre los dientes, una de mis sonrisas preferidas que él tanto conoce. Tiene el don de saber, con sólo verme de lejos o, conversar no más de diez segundos, cómo es mi estado de ánimo, si me ha ocurrido algo o si he visto fuego que resbala (...) Otro de sus dones es el de repartir cariño, felicidad, seguridad, sinceridad, amor y vida a las personas que lo rodean y que él quiere. Siempre encuentra las palabras adecuadas para cada momento y las caras correspondientes. Es fascinante y anonadante.
Cuando lo vi por primera vez, no sabía quién era, sólo que iba a un ritmo propio e innovador para un adolescente, fascinado por la vida y sus pros.
La primera vez te saludará con un apretón de manos, si eres un chico, o algún beso en la mejilla, en caso contrario. La despedida ya poco la menciono, le habrá dado igual que tú hayas estado en aquel lugar con él, lo mínimo un adiós mal pronunciado.
Tampoco hace mucho que lo conozco, pero durante este intenso tiempo que hemos compartido, de risas, palabras y momentos mágicos, abrazos, besos, regalos y algún que otro llanto, lo he conocido más y hemos llegado a un punto en el que,  con sólo escuchamos por teléfono, sabemos qué le pasa al otro. (El principio de una larga e inmortal unión que un día encontré..)
¡No me sueltes nunca, cielo!

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